Miembros del Consejo Superior de Salubridad de Bogotá

 

FICHA CATALOGRÁFICA
 

Carpeta IV. Carpeta de forma italiana con pastas verdes, 46 folios con obra plástica de JJT. Portada con dibujos.
9 3/4 x 6 1/4"
Descripción por folio.

6) Miembros del Consejo Superior de Salubridad de Bogotá.
Carbón sobre papel bond rayado.
41/2 x 4 1/2"
[En el ext. sup. izq. ms. a lápiz: "Miembros del Consejo Superior de Salubridad en 1919". En el ext. inf. izq. ms. a lápiz: "Bogota's Board of Health in A. D. 1919". En el  ext. sup. der. un boceto de un ave.]
 
 

NOTA
 

Seguramente Tablada tuvo problemas de salud en Bogotá, los cuales le habrían inspirado estos dibujos. En torno a ellos se teje una complicada historia pues se mezclan con su deseo de permanecer en Caracas.
    El 15 de octubre de 1919, Gerzayn Ugarte, ministro de México para Colombia, Venezuela y Ecuador, informó desde Caracas al oficial mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores, acerca de todas las gestiones que Tablada había venido haciendo para no asumir el cargo de primer secretario de la Legación de México en Ecuador, nombramiento que le había sido otorgado desde octubre de 1918 y que debía hacerse efectivo a partir de enero de 1919. Ugarte enumera una serie impresionante de comentarios, razones y argumentos que el poeta esgrimía; por ejemplo, que el puesto no correspondía a su prestigio literario. Además, el ministro señala que al llegar a la misión mexicana en Bogotá, Tablada tuvo el poco tino de externar opiniones de absoluto desdén acerca de la obra de Amado Nervo, cuando éste aún era ministro en Argentina, lo cual le acarreó serios reproches. Según Ugarte, esto no sólo fue muy mal visto por la sociedad bogotana, que apreciaba a Nervo, sino que provocó que Tablada recibiera serios ataques de algunos críticos literarios. De esta manera, Tablada se vio orillado a abandonar la ciudad, con el pretexto de que la altura le afectaba el corazón, y se refugió en La Esperanza.
    Cuando Ugarte se marchó a Venezuela, Tablada lo acompañó y le propuso hacer un cambio con Salvador R. Guzmán que le permitiría permanecer en Caracas. Durante el viaje, en barco por el río Magdalena, dice Ugarte que el poeta inició negociaciones con el representante de una editorial inglesa para encargarse de una sección en español. Cuando llegaron a Caracas, Tablada reiteró su propuesta a Guzmán, quien contestó que le era imposible aceptar el cambio por circunstancias personales. Tablada se resignó entre quejas y pidió un plazo para editar Un día... prometiendo que al terminarlo marcharía a su destino. Llegado el momento, a pesar de que Ugarte le ofreció gestionar su promoción si la mayor altura de Quito afectaba su salud, Tablada insistió en quedarse, afirmando que tenía evidencia de que el presidente lo quería en Venezuela, pues el general Alfredo Rodríguez y el señor López Velarde, además de algunos jóvenes estudiantes de la capital, así se lo habían hecho saber. Ugarte comenta que ya sospechaba todo esto y que cualquier comisión que le fuera encargada a Tablada sólo sería desempeñada en la medida en que conviniera a sus intereses personales. Según el ministro, la última jugada del poeta fue tratar de convencerlo primero indirectamente y luego en forma directa, de que pidiera a Carranza que lo relevara de ir a Ecuador, pues le aseguraba que su gestión diplomática en dicho país sería estéril, además de que el paso por el puerto de Guayaquil, foco de innumerables epidemias, pondría en peligro su salud. La respuesta de Ugarte, según su informe, fue que iría hasta el final en el deber que le había sido encomendado. Avisa que está al tanto de que el poeta había obtenido un certificado médico que lo declaraba enfermo de los riñones, el cual corregía el diagnóstico inicial de una afección cardiaca. La última palabra del ministro es que la negativa de Tablada para ir a Ecuador implica tácitamente su renuncia.
    El 25 de octubre, Tablada comunica oficialmente a Ugarte que por padecimientos que sufre desde Bogotá, los cuales se han venido exacerbando –nefritis intersticial comprobada por un certificado médico adjunto–, no podrá acompañarlo a Ecuador. Al día siguiente, el ministro responde que desconocía el padecimiento que ahora esgrime, y que considera que se trata de un esfuerzo más para eludir la toma de posesión de su cargo en Quito. Por lo tanto, se da por enterado de su renuncia, lo considera desligado de la misión y le pide que devuelva el uniforme diplomático y los viáticos del viaje a Ecuador.
    La versión de Tablada sobre estos acontecimientos no se conoce de manera directa. En José Juan Tablada en la intimidad, Nina Cabrera refiere:

Permanecimos poco tiempo en Bogotá, pues la altura resultaba excesiva para nosotros, acostumbrados a vivir al nivel del mar. Decidimos bajar a La Esperanza, donde respirábamos gloriosamente después de la sofocación  que sufríamos en aquella altitud [...].
    La comisión diplomática que mi esposo tenía era hasta la República del Ecuador. Pero recabó informaciones sobre Quito y sobre las molestias inherentes a la excesiva altura en que se encuentra aquella capital, molestias de las que dio testimonio la llegada de un lord inglés, el cual sólo pudo permanecer en Quito una semana y tuvo que regresar a Londres con todo su séquito. Al comentarlo mi esposo, oportuno siempre en sus chistes, me dijo:
    –Tengo que renunciar a la diplomacia: es mucha altura para nosotros. Y a Quito, me lo quito...
    En realidad, entre nuestras idas y venidas, y las reuniones sociales, se nos hacían insoportables las exigencias de la vida diplomática. Arregló, pues, José Juan lo relativo al término de su comisión, y en la primavera de 1920 regresamos a Nueva York, pasando antes algunos días en México [pp. 24 y 36].
Tablada tuvo afecciones renales y padecimientos por la altura. De los primeros se quejó muchísimo en su correspondencia con Genaro Estrada, anunciando a cada momento una inminente intervención quirúrgica. De los segundos se puede señalar que fueron uno de los motivos para su traslado de la ciudad de México a Cuernavaca. Sin embargo se puede afirmar que no fueron los únicos motivos por los que se negó a cumplir su compromiso en Quito.
    Véase también las imágenes Dos dibujos y un boceto de aves, El Presidente del Consejo de Salubridad en Bogotá, Dr. Bogotano, Dos dibujos y un boceto de aves y Claroscuro. Para entender la cronología de la estancia de Tablada en Sudamérica son útiles también las notas a la fotografía José Juan Tablada y Nina Cabrera de Tablada y al dibujo a lápiz Curaçao.
 
 

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